LOS MEXICAS

El pueblo mexica fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México; lo hizo a finales del siglo XIII y cuando la mayor parte de los territorios centrales de nuestro país habían sido ocupados, motivo por el que se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán.

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Reconstrucción de la Gran Tenochtitlan.

Dispusieron de una economía de base agrícola en la que el cultivo del maíz, la calabaza, el frijol, el huautli y la chía representaron los productos fundamentales, y si bien es cierto que continuaron utilizando la roza y la coa, prepararon tierras flotantes que sujetaron mediante la siembra de árboles de raíces profundas, tierras a las que llamaron chinampas. Otras importantes actividades económicas fueron la caza y la pesca; la primera la practicaban con lanzadardos, arcos y flechas para obtener venados, conejos, algunas aves y otros animales de la región; la segunda era realizada por medio de redes, anzuelos y arpones. Llegaron a domesticar animales como el guajolote y el perro pelón, y trajeron a sus mercados productos de las más lejanas regiones de Mesoamérica: cacao, vainilla y tabaco.

 

La sociedad mexicana se construyó por dos grandes grupos: el de los pipiltin o nobles y el de los macehuales o labradores; sin embrago esta división no era tan rígida como la que había en otras sociedades, pues individuos de condición pobre podían ubicarse entre los pipiltin por méritos propios a través de servicios a la sociedad o al Estado; igualmente, los hombres del grupo de los pipiltin podían ser degradados a trabajadores de la tierra si cometían delitos graves en perjuicio de la sociedad.

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Coatlicue, una de las más bellas esculturas indígenas del arte mexica.

 

Al frente del gobierno estuvo un jefe guerrero que recibió el nombre de tlacatecuhtli o hueitlatoani, quien debía ser electo por el consejo mexica y que se auxiliaba en sus funciones por una complicada red de jefes militares y administradores; todos ellos fuertemente vinculados a la administración de la religión, actividad de gran importancia para el pueblo mexica.

En sólo dos siglos, los mexicas lograron imponerse, primero a los pueblos de la cuenca y más tarde a muchos otros pueblos

de las más distantes regiones de Mesoamérica. Gracias a ello pudieron construir una espléndida ciudad que causó la admiración de los españoles que, en el año de 1521, lograron la conquista de México, al vencer, después de un prolongado sitio, a Cuauhtémoc, el último de los tlacatecuhtlis mexicas.