LA SITUACIÓN DE LOS PUEBLOS INDIOS


Para los indígenas se mantuvo la propiedad comunal que se legalizó en los pueblos, configurándose una clara distribución de ellos. A la parte urbana se le llamó Fundo Legal se le destinaron 600 varas a los cuatro vientos a partir de las torres de la Iglesia; estas tierras, desde 1567, se declararon inalienables y se asignaron para casas, solares y corrales. El Ejido, con una lengua de largo en derredor del fundo legal, se construía de tierras para pastoreo y para obtener leña, piedras o agua. Los propios fueron tierras entregadas a los pueblos de cédula real y para obtener productos destinados a sufragar los gastos del poblado. Las tierras de repartimento estaban integradas por campos de cultivo para beneficio de la población. Finalmente, a cada pueblo se le entregaba parcelas de usufructo individual que, sin ser propiedades particulares, sí eran heredadas.

Numerosos fueron los conflictos que se presentaron durante la época colonial, muchos de ellos originados por la voracidad del español que, no conforme con la extensión de su propiedad original, la ampliaba mediante el despojo de las tierras a los indios, arrebatando a los pueblos sus ejidos, sus propios, las tierras de repartimento, y, en ocasiones, hasta algunas partes del fundo legal. Contribuyó también a esos problemas agrarios la carencia de títulos de propiedad de los indígenas, pues ello favoreció el fácil despojo de sus tierras por los europeos.